Miércoles 24 Abril 2019

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Almería tiene que reaccionar

ALFREDO SÁNCHEZ
alfredosf@ual.es

Cuando yo estudiaba el bachillerato, allá por el cuaternario, Almería y Orense competían por no ocupar el primer puesto entre las provincias más pobres de España. Así de cruda fue casi siempre la realidad económica de nuestra tierra hasta que en la década de los setenta del siglo veinte se inició un periodo de bonanza (algunos lo denominan el del “milagro de Almería”) que nos situó en mitad de la tabla española. Incluso en la década prodigiosa, inmediatamente anterior a la crisis, nuestra provincia estaba entre las tres o cuatro con menor porcentaje de desempleo de España, además de ser receptora de población trabajadora procedente de otras regiones españolas y de una gran cantidad de países. Almería iba como una moto y en términos relativos era la provincia más rica de Andalucía. Obviamente, su población crecía porcentualmente mucho más que la media española (más votos potenciales y, por lo tanto, más peso político teórico). Ya en Madrid y Sevilla se hablaba con más interés de un territorio secularmente olvidado a la hora de las tomas de decisión más trascendentes. Almería, sin contar con una atención especial de los poderes públicos, parecía imparable.

Pero, mi abuela usaba con frecuencia una expresión que hice mía en los tiempos estudiantiles: “que poco dura lo bueno en la casa del pobre”. De esta frase me he acordado muchas veces en estos años de crisis, la más profunda que se recuerda. Comenzó en el ya odioso 2008 y, como siempre ocurre con todo en Almería, con lo bueno y con lo malo, tardó un cierto tiempo en instalarse entre nosotros. Eso sí, una vez bien acoplada, la recesión nos ha afectado con una especial virulencia, con más intensidad que a la mayoría de las provincias españolas. Almería se mantiene, desde hace demasiado tiempo, entre las de mayor porcentaje de paro a nivel nacional. Y eso que nuestra principal actividad productiva, la vinculada a la agricultura intensiva, se ha mantenido fuerte. ¡Menos mal!

Cuando parecía que la crisis se había cansado de golpearnos con saña y se atisbaban señales positivas, al menos en el plano macroeconómico, la Fundación Mediterránea Empresa-Universidad de Almería, a propuesta de su Foro de Innovación que coordina Joaquín Salvador, entendió que era el momento idóneo para reflexionar sobre la economía provincial. Y pone en marcha una iniciativa con la propia Universidad y la colaboración de la Cámara de Comercio, Asempal y la Fundación Cajamar. Todo alrededor de una mesa que toma por nombre “Reflexiones sobre el presente y el futuro de la economía almeriense: diagnóstico y estrategia”.

En el momento de aceptar la presidencia que me ofreció el Patronato de la Fundación Mediterránea no tenía claro, en absoluto, lo que iba a hacer pero sí tenía clarísimo lo que no iba a hacer, en base a lo asimilado en mi amplia experiencia de participaciones en iniciativas con objetivos de corte similar. Soy, por tanto, culpable único de los defectos del método de trabajo utilizado. Un método tal vez poco académico que creo, modestamente, que nos ha facilitado -como se recoge en la introducción del documento de conclusiones- alcanzar el objetivo principal marcado: conseguir en un plazo de tiempo muy corto (menos de cuatro meses) un documento sencillo y flexible que contara con un consenso amplio en una mesa de 35 personas, expertas de los distintos sectores empresariales y del ámbito del conocimiento. Por cierto, una sola mesa -huyendo de las más tradicionales mesas sectoriales- que nos facilitara una visión global de la economía almeriense con sus interacciones sectoriales.

Es obvio que, con el método de trabajo adoptado, el acierto en la selección de los participantes era un asunto crucial. La cantidad de personas que podían conformar la mesa de debate estaba limitada físicamente por el aforo del espacio elegido para las sesiones plenarias y por la dinámica de coordinación de las intervenciones pero, asimismo, debería ser suficiente para aportar conocimientos y experiencias multidisciplinares potentes. Deberíamos contar con especialistas en todos los sectores y materias que se consideraban básicas y que, también, tuvieran un perfil profesional y personal que les permitiera opinar con solidez sobre los variados y complejos sistemas que interactúan en el ámbito de la economía integral. Los miembros de la mesa han podido libremente aportar sus opiniones y propuestas sobre cualquier aspecto relacionado con la economía, aunque como parece lógico han abundado las intervenciones en las materias en las que cada persona se sentía más cómoda y comprometida. Eso sí, en los temas de carácter más transversal (infraestructuras, gobernanza, formación, innovación etc.) la participación ha sido muy intensa.

El documento de conclusiones que está a disposición de la sociedad almeriense www.fundacionmediterranea.ual.es cuenta con dos partes básicas: Problemática/Diagnóstico y Solución/ Estrategia. Y cada una de ellas con nueve capítulos idénticos:

1. Infraestructuras.
2. Gobernanza/Institucional/Sociedad Civil.
3. Universidad/Formación/Investigación/Innovación.
4. Transversal.
5. Agricultura y su industria y servicios auxiliares.
6. Turismo/Comercio/Cultura/Gastronomía...
7. Industria (piedra natural y otras actividades industriales).
8. Inmobiliaria/Construcción.
9. Ordenación del territorio/Urbanismo.

Como recojo en la introducción del documento, los textos han sido el fruto de varios meses de trabajo, con dos reuniones plenarias (1 de abril y 25 de junio) y los comentarios, debates, rectificaciones, propuestas y aportaciones de diversa índole que han realizado por correo electrónico los miembros de la mesa. Se presentan en un formato, el mismo utilizado durante todo el proceso de debate, que pretende ser de lectura amable y facilitador de posibles revisiones futuras.

El documento final cuenta con un muy alto nivel de consenso; aún así, hay algunos párrafos que recogen opiniones o enfoques distintos que se han querido mantener fielmente reflejados. Por tanto, como presidente de la mesa, debo de ser imparcial en cuanto a la mayor o menor trascendencia de lo que el documento recoge y no destacar en mis intervenciones determinado párrafos. Así lo hice el día de la presentación en el campus universitario y así lo hago en este artículo y, como en la Sala de Conferencias de la Facultad de Ciencias de la Salud, sí me atrevo a recoger una propuesta rotunda de la mesa: la puesta en marcha de un plan estratégico provincial. “Un plan estratégico que haga más competitiva a nuestra provincia, facilite la diversificación económica y defina y haga compatibles el aprovechamiento de los recursos con la conservación del entorno. Hay que implicar a las distintas administraciones, UAL, instituciones empresariales, sindicatos, etc. (...) El Plan debe ser liderado, con transparencia y responsabilidad, por representantes de la sociedad civil almeriense que debe de tener más presencia respecto al futuro. Se sugiere que sea la Fundación Mediterránea Empresa-Universidad de Almería, que está participada por la UAL, las administraciones y el sector empresarial, la que lidere este proyecto tan importante para el futuro de la provincia”.

Antes de finalizar este artículo quiero reiterar mi agradecimiento a la valiosa y altruista colaboración de todos los participantes de la mesa, protagonistas auténticos del documento y, en especial, a la de los miembros del equipo de coordinación de esta iniciativa (Ana Gea, Joaquín Salvador, David Uclés y Juan Antonio Díaz). Una iniciativa que confío haya aportado una larga serie de ideas sólidas que sean útiles para el sector empresarial, para las instituciones, para la estrategia de la Universidad de Almería en su relación con su entorno económico y para la sociedad almeriense en general.

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Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2014, en la sección Economía


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