Sábado 07 Diciembre 2019

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Freelances… ¿involución o evolución del periodismo?

MARÍA JOSÉ LÓPEZ DÍAZ
about.me/mjlopezdiaz

La RAE entiende por profesionales free lance a quienes realizan por su cuenta trabajos periodísticos escritos o gráficos y los ofrece en venta a los medios. Pero el orden de los factores se ha invertido. Ahora son los medios los que buscan freelances o 'falsos autónomos' o 'colaboradores literarios'. No es el mal de una generación, ni de dos, ni de tres... Afecta a todas las edades y perfiles de periodistas: desde los recién egresados a los más veteranos.

Es viernes, 25 de julio de 2014. Llega al correo electrónico una oferta de trabajo enviada desde la Asociación de la Prensa de Almería a todos los asociados. Dice así: “Periodista Freelance Almería. Tribo TV. Somos una nueva televisión que pronto iniciará su andadura y nuestro equipo está desarrollando un nuevo espacio informativo para el que buscamos periodistas freelances repartidos por todo el país. Queremos ofrecer visibilidad diaria en un medio nacional, potenciar la creatividad, continuar con el desarrollo profesional del periodista, siendo Tribo ese complemento perfecto y remunerarte por todo esto. ‬Si vives en Almería y estás interesado en sumarte a este nuevo proyecto informativo inscríbete por este medio y si eres seleccionado te contactaremos para explicarte la metodología de trabajo y la remuneración correspondiente”.

Queda claro: ellos ponen las reglas. Pero…¿así era lo de ser freelance, estar ‘disponible’ para un medio en particular siempre que éste lo solicite? O, dicho de otro modo: ¿es eso lo que se entiende por freelance? Está claro que el concepto ha sufrido cambios o nuevas acepciones en su significado. Al menos en el Diccionario de la Lengua Española Free lance (separado, por cierto) se entiende como “Dicho de una persona que realiza por su cuenta trabajos periodísticos escritos o gráficos y los ofrece en venta a los medios de comunicación”. ¡Y los ofrece en venta a los medios de comunicación! Este pequeño matiz cambia muchas cosas. Lo mejor, como siempre, es ir la fuente directa. No podíamos hablar con las decenas de miles de periodistas freelance que hay en España, lógicamente, pero sí con unos cuantos. Todos tienen en común trabajar por cuenta propia. Sus perfiles son, sin embargo, muy diferentes, empezando por la edad.

Ser freelance a los… veintitantos

Marina López tiene 27 años. Es titulada en Periodismo, Publicidad y Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid. Es autónoma, es decir, trabajadora por cuenta propia. Marina colabora asiduamente con una editora local de periódicos y con alguna que otra revista o diario digital de manera más esporádica, como Eldiario.es. La periodista considera arriesgado hacer trabajos por su cuenta, sin encargo previo del medio de comunicación. “Te puedes comer el trabajo”, advierte. Considera que la evolución del rol de freelance ha ido en detrimento del periodista como profesional. “Lo que hacen las empresas es utilizar el papel de freelance para no contratar. Así es como se ahorran los seguros sociales. ¿Se puede vivir de freelance? Sí, pero explotada: mañana, tarde y noche. Y yo puedo hacerlo gracias a mi formación. Hago trabajos de fotografía, publicidad, redacción y lo que me echen”, remacha.

Ser freelance a los…treinta y tantos

Jesús Margon tiene 31 años. Es licenciado en Periodismo por la Facultad de Comunicación de Málaga. Actualmente trabaja desde su domicilio particular, aunque espera incorporarse a un espacio de coworking en las próximas semanas. Lo hace como periodista freelance, especializado en Economía, para medios escritos como Expansión, Forbes o Emprendedores y para publicaciones especializadas online del grupo Weblogs.

Jesús reconoce que en la actualidad la iniciativa no es exclusiva del periodista, sino que también surge desde el medio que realiza encargos. Sin embargo, considera que eso ha ocurrido siempre, aunque el origen del ‘freelance’ sea el profesional que toma la iniciativa y vende sus trabajos, especialmente en zonas de conflicto o en especiales circunstancias. “Pero, no hay que confundir la existencia de colaboraciones más o menos estables con la falta de ‘iniciativa’ por parte del freelance. Puede que haya un cierto compromiso de trabajo del periodista (cubrir un área geográfica determinada, una temática...), pero a la vez es posible mantener esa proactividad a la hora de proponer temas, reportajes, etc.”, apunta. Este periodista destacada como ventajas de ser freelance la “independencia” al ejercer como “empresa unipersonal” y la oportunidad de colaborar con “distintos medios”. Para los lectores, televidentes, oyentes o internautas cree que la ventajea radica en la especialización de quien firma el producto. “Un freelance suele ser un periodista enfocado en un área temática o geográfica concreta y, por tanto, su visión sobre los asuntos será mucho más completa”.

Ser freelance a los… cuarenta y pocos o… cuarenta y muchos

Miguel Ángel Blanco González tiene 41 años. Es licenciado en Ciencias de la Información por Comunicación Audiovisual en la Universidad Europea de Madrid.

Ha trabajado en Canal Vivir, La Clave y Estrella Digital. En la actualidad, imparte clases de Guion de Cine y Televisión en la Escuela de Imagen y Sonido EISO y colabora como freelance en el mensual Foco Sur y en el diario online Almería Información. 

También es cofundador y subdirector de la revista online SecretOlivo, de cultura andaluza contemporánea. Miguel Ángel se considera freelance en el sentido de trabajar para “diferentes” medios a la vez. Pero aprecia cierto abuso por parte de las empresas periodísticas que extiendan el perfil a quienes sólo trabajan para un medio. “Muchas empresas se están aprovechando de la gente para no tener redactores en nómina cuando, a lo mejor, tiene gente fija. Es decir, colaboradores que sólo trabajan para ellos”, reprocha.

Yolanda Cruz tiene 47 años. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y ha trabajado en radio, prensa y televisión por cuenta ajena. Ahora ejerce como responsable de los departamentos de Comunicación y Cine de la Fundación Inquietarte, siendo autónoma, y Directora de Visualízame, Festival Audiovisual y Mujer. Yolanda considera que el “sentido” del freelance se ha perdido. “Antes buscaba los temas de interés y los ofrecía. Ahora no, ahora son los medios los que buscan al freelance para que le traiga la información para ahorrarse los costes de la ligazón contractual. Es más, algunos medios obligan a periodistas a hacerse autónomos”. La periodista augura en las Redes Sociales la verdadera tabla de salvación del periodismo que cuenta historias. “Estoy bastante escéptica con respecto a que la profesión esté evolucionando. Creo que está involucionando. Y con la profesión, los periodistas y los freelances. Las salidas para un periodista serán el recurso a las redes sociales y a los blogs. Al final tendremos que ser comerciales para tener en marcha un blog propio que te sirva de tarjeta de visita”, augura.

Ser freelance a los… sesenta

José María Granados tiene 60 años. Es de la cuarta promoción de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Su vasta experiencia como periodista no puede resumirse en una frase. Pasó por la mítica revista Almería Semanal, ha ejercido de corresponsal del Diario Marca, ha trabajado para agencias como Europa Press, en el gabinete de comunicación de la Confederación de Empresarios de Almería (Asempal) y 33 años en el diario Ideal de Almería. La crisis financiera y económica que golpea España desde 2008 puso a este periodista en una auténtica encrucijada cuando, prácticamente a las puertas de la jubilación, la empresa periodística para la que trabajó el grueso de su vida laboral rescindió su contrato. Ahora ejerce como “colaborador literario” para la revista digital lacañada.es y para el propio grupo Vocento. “Hay empresas que me han llegado a ofrecer una cantidad de dinero por un reportaje siempre y cuando consiguiera el doble de esa cantidad en publicidad. Pero yo me niego a eso. No voy a ser agente comercial para poder escribir. Y es lo que está empezando a darse a nivel global”, se lamenta. A juicio de Granados hay una cosa buena: “Y es que servimos. Cuando te encargan algo quiere decir que somos útiles y nos permite seguir ejerciendo una profesión que nos gusta y apasiona. Pese a que las empresas periodísticas han cambiado su visión y el cliente, para ellas, ya no es el lector”.

Contar historias, la vieja receta del periodismo, se pone cada vez más cuesta arriba a la hora de hacerlo como miembro de una empresa con la que el profesional tenga más o menos sentimiento de pertenencia. Hacer lectura positiva o apocalíptica de ello dependerá, simplemente, de la manera en que cada uno entienda y comprenda el nuevo orden informativo que ha llegado para quedarse.

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Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2014, en la sección Comunicación


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