Sábado 07 Diciembre 2019

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Minas de Alquife, recuperar el pasado para hacer viable el futuro

CARMEN FENOY
@CFenoyAlmeria

Una de las infraestructuras necesarias para el desarrollo de la ciudad y que ha suscitado muchos artículos de opinión, críticas y conversaciones durante todo el año ha sido el del Puerto de Almería. A sus comunicaciones, exportaciones y potencial económico se le ha añadido como tema fundamental la referencia a las Minas de Alquife ¿un negocio?

El precio del hierro estaba a 26 dólares la tonelada en 1996, si bien en 2012 alcanzaba los 101 dólares. La caída del valor del mineral junto a la entrada en suspensión de pagos de la Compañía Andaluza de Minas fueron algunos de los motivos que condujeron al cierre de la explotación minera en la Comarca del Marquesado del Zenete en Granada, pero, ahora, hay una propuesta en firme y viable para recuperar aquel yacimiento que dejaba como legado en Almería el Cable Inglés, que fue inaugurado en 1904 y cuyo coste fue de 3 millones de pesetas.

El puerto de la capital siempre ha sido la salida natural de las grandes exportaciones, sin embargo, los proyectos inmobiliarios parecen ser prioritarios en esta ciudad que sigue dando la espalda al mar, hecho que ilustra la demolición del toblerone, otra herencia de la minería de Alquife, y la eliminación de vías que conectaban con las instalaciones portuarias. Después de que 2012 fuese el año de los desacuerdos entre las distintas administraciones a favor y en contra de detalles técnicos del proyecto de la firma Minas de Alquife, 2013 ha sido el periodo de letargo burocrático, sin que los intentos con el Ayuntamiento de Almería y el Ministerio de Fomento por hacer el soterramiento para comunicar el tren y el barco para el transporte del mineral surtiesen efecto, según las instituciones, por falta de liquidez.

Pero lo cierto es, que mientras el Consistorio almeriense no cede, el Ministerio de Fomento encargaba en este último año un estudio que contemplaba seis alternativas para aprovechar el negocio que supondría la reapertura de las minas de Alquife, los ingresos de hasta 200 millones de euros en un periodo de dos décadas que dejaría en sus arcas y los miles de puestos de trabajo que se podrían crear cuando la provincia ha batido de lejos sus tasas de desempleo.

‘Análisis, evaluación y selección de alternativas de trazado del acceso ferroviario al puerto de Almería’, se llama el estudio, que con fecha de noviembre de 2013, parte de un antecedente incuestionable: que los accesos a las instalaciones portuarias no han estado operativos desde hace más de veinte años, cuando fueron asfaltados los pasos a nivel con las carreteras que lo cruzan. Estas alternativas sobre la mesa debieran discutirse para el devenir del desarrollo económico de Almería pero, aunque la predisposición por parte de la Autoridad Portuaria ha sido siempre positiva, la del Ayuntamiento ha sido contraria.

Otra de las objeciones del Consistorio ha venido motivada por el aspecto medioambiental. Los supuestos ruidos o el rechazo a volver a la ciudad de polvo rojo han sido algunos de los razonamientos dados. Pero como todo, con el transcurso de los años, la tecnología o los sistemas de carga y descarga evolucionan. El no del Ayuntamiento era rotundo a que el transporte cruzara por el centro de la ciudad y así lo refrendaba el concejal de Urbanismo almeriense, Pablo Venzal. Con este argumento cualquier enlace con el puerto, soterrado o en superficie, queda desbancado y, por tanto, la falta de liquidez para hacer el soterramiento en esta zona quedaría en una excusa, aunque el edil seguía manteniendo que esta postura se refería exclusivamente al proyecto de Minas de Alquife y no al compromiso de integrar el ferrocarril en la ciudad, para lo que supuestamente se creó la Sociedad Almería Alta Velocidad. En este sentido, desde la oposición, el Grupo Socialista registraba en septiembre de 2013 en el Senado una moción en la que instaba al Gobierno central a cerrar un acuerdo con la empresa con el objeto de facilitar la llegada del soterramiento de las vías del ferrocarril, así como la conexión del tren con el puerto. El Ejecutivo central también ha ejercido su sordera ante esta voz.

El soterramiento de las vías ferroviarias y la conexión con el puerto abriría camino a otros sectores estratégicos para la provincia como la agricultura y el mármol. Estando abierta esta posibilidad para el futuro, aunque dudo que los lectores de este anuario lleguen a contemplarla más con el planteamiento urbanístico existente desde la estación de tren al puerto, Minas de Alquife recoge en su proyecto distintas alternativas para la salida del mineral. Además del transporte del hierro por ferrocarril, también por superficie que se descarta casi desde un inicio, la memoria también contemplaba una cinta transportadora subterránea para la carga del mineral, alternativa que también se ha desechado. La vía más factible para que el hierro llegue al barco es la intermodal, es decir, en tren hasta Gádor y desde este municipio a los puertos de Carboneras y Almería en camión.

Pero mientras las administraciones discuten sobre papel, la empresa quiere cumplir plazos y no dejar escapar una gran oportunidad con gran impacto sobre la sociedad. El objetivo es que el proyecto, que resucitará en la memoria las antiguas estructuras del Cable Inglés utilizadas para el transporte del mineral de estas minas cerradas en 1996, sea una realidad en 2016, si bien la extracción del mineral se prevé en una zona de la explotación para 2015. La compañía Minas de Alquife prevé invertir unos 200 millones de euros en la reapertura de las minas y la creación de hasta 1.500 puestos de trabajo directos e indirectos tanto en la Comarca del Marquesado en Granada como en Almería. Concretamente, según los datos estimados, la iniciativa de Minas de Alquife Holding dejaría en Almería unos 120 millones de euros en 20 años, sólo provenientes de las tasas portuarias a las cerca de 80 millones de toneladas de hierro que pasarían por estas instalaciones.

En Almería hay que hacer un ejercicio de rentabilidad económica y no política para seguir creciendo. Para ello, los sectores productivos requieren de infraestructuras, si no, la pérdida de competitividad y el encarecimiento de costes por el transporte, desaprovechando la situación estratégica de la costa, harán que ni éste ni otros proyectos sean todo lo rentables que debieran en pro de otras zonas que aventajen a esta provincia porque sí dispongan de comunicaciones. Almería está aislada, sencillamente, porque las administraciones no hacen nada al respecto.

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Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2014, en la sección Infraestructuras


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