Martes 01 Diciembre 2020

La portada es una reproducción de la imagen plasmada en una chapa que editó la Asociación de Periodistas de Almería y en la que se podían leer los hastags utilizados a través de Twitter por los periodistas para reivindicar la profesión y denunciar algunas de las situaciones que se estaban produciendo durante el año. Dicha chapa la vestimos muchos periodistas en todas las manifestaciones, que fueron muchas, y que tuvieron lugar durante los dos años de los que trata el Anuario de 2013.



Índice de esta sección

Olvidada Alcazaba


  

Marta Rodríguez


Larga espera para un cortijo


  

Yolanda Criado


Almería, eterna tierra de cine


  

Juan Gabriel García


Volver a pisar la alfombra roja


  

Fran Murcia


Un mar de letras


  

Evaristo Martínez




Artículos de este autor

Volver a pisar la alfombra roja


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Volver a pisar la alfombra roja

Fran Murcia
Periodista

Desde hace unos años la alfombra roja se desenrolla en diciembre para dar rienda suelta al talento en pequeñas dosis de cine: el cortometraje. Talento e ingenio para contar en pocos minutos una idea que, en muchas de las historias, tiene más trasfondo que largometrajes de tres horas. Durante ediciones, el Festival Internacional de Cortometrajes Almería en Corto se convirtió en una referencia del glamour por grandes actores, directores y personajes del cine que recordaban con anhelo sus años de rodaje en la provincia y volvían a esta tierra para mostrar su agradecimiento por el cariño que todavía guardaban los almerienses de su paso por esta tierra. Cada acto se realizaba para que quedara de forma inmortal en la memoria colectiva, pero en las últimas ediciones algunos cambios han conseguido variar esta perspectiva. Hay que partir de la premisa que este país y, concretamente, la provincia de Almería no se encuentra en una situación halagüeña económicamente, pero hay citas en las que no se puede bajar el listón del glamour, aunque sea de una forma puramente simbólica. El Festival Internacional de Cortometrajes Almería en Corto lleva varias ediciones con déficit de parecer uno de los grandes acontecimientos culturales que se celebran en esta tierra de cine. La enjundia de esta semana de proyecciones, conferencias, presentaciones de nuevas publicaciones y entregas de reconocimientos no radica solamente en la estrella que recibe el homenaje (aunque ayuda), la planificación de los horarios y los espacios donde se conmemoran las citas se convierten en ingredientes perfectos para desplegar la alfombra roja. Y allí se alza, emblemático, el Teatro Cervantes de la capital de Almería, un lugar que ha visto lágrimas deslizarse por las mejillas de famosos de la historia del séptimo arte, sonrisas amplias por volver a una ciudad en la que se vivieron años dorados del cine y discursos emotivos que han recordado la industria cinematográfica en los escenarios de la provincia.

 

El Auditorio Municipal Maestro Padilla no hay que calificarlo como un mal sitio para celebrar distintos tipos de espectáculos: tiene mucho más aforo. Punto positivo. Pero no todo reside en llenar de público y más público los eventos, también hay que pelear por conseguir una entrada, estar en las colas para ver el homenaje, la inauguración o la clausura, y ser uno de los privilegiados que ha vivido un momento que se repite una vez en la vida. En definitiva, poner en valor una de las citas más esperadas del año. El Teatro Cervantes ofrece, además, una arquitectura emblemática en su exterior pero un interior que sumerge al público en un momento especial, sea el que sea. Escuchar la banda sonora de Almería en corto en esos asientos aterciopelados y palcos majestuosos, ver cómo Geraldine Chaplin corre hacia su premio por los pasillos del Festival con sus zapatillas blancas con diamantes, o apreciar de cerca la amplia sonrisa de Ernest Borgnine al recoger el trofeo ‘Almería, tierra de cine’’ a sus 92 años son estampas inolvidables que estaban muy bien aderezadas por el entorno donde se conmemoraba. Sus paredes respiran historia y ‘Almería en Corto’ se ha convertido años atrás en parte de su leyenda. No es lo mismo que una estrella internacional visite este escenario del centro de la capital, su estética da impresión de encontrarse en un lugar con más enjundia y provoca una mejor impresión de lo que significa este acontecimiento. Además el propio público, cuando el homenajeado se sube a este mítico escenario, puede ver hasta el más mínimo gesto de emoción que hace que se viva con más intensidad el momento más importante de la semana, el premio ‘Almería, tierra de cine’. Otro de los puntos positivos de este Teatro es el audio y visión de las proyecciones de las sesiones competitivas de cortometrajes, que consigue envolver al espectador y que esté centrado en lo realmente importante: la calidad del trabajo audiovisual que entra a concurso. No hay que olvidar la vida que le da a los negocios del centro antes y después de las galas. Consigue, por su ubicación, crear auténtico ambiente de Festival que es el principal objetivo de esta cita: alcanzar que Almería se vista de gala por unos días gracias al sector audiovisual. Por este motivo, habría que revisar los horarios de las actividades paralelas. En la edición anterior, se pudo comprobar como proyecciones de gran interés tuvieron nula o poca repercusión como fue el caso del documental ‘Contra el tiempo’, de José Manuel Serrano Cueto, y nominado a los Goya. Escaso público, la mayoría de los medios de comunicación, y un reportaje de gran interés que se perdió porque en una mañana laborable muchos de los interesados en este tipo de actividades no se podían acercar debido a su trabajo. Aunque el homenaje y las sesiones competitivas se consideran los puntos fuertes de estas fechas, las citas que los rodean provocan que mañana y tarde Almería sea en corto, pero se vista de largo. Muchos cortometrajistas, actores y productores de la tierra también buscan en este certamen la oportunidad de presentar sus cortos y mostrar sus trabajos a nivel internacional. Potenciar las actividades paralelas debe ser uno de los mayores esfuerzos para la próxima edición de ‘Almería en Corto’, sin dejar de apostar por grandes estrellas del celuloide como Omar Sharif, que consiguió en 2012 devolver el glamour que se había perdido en las últimas ediciones. Apostar por la cultura no está de moda entre las administraciones públicas, pero ayuda a impulsar el turismo, a crear riqueza y a educar en valores a las nuevas generaciones. Este Festival consigue, por unos días, atraer a multitud de personas del sector audiovisual, sacar a los almerienses de la casa para respirar la brisa del séptimo arte y reafirmar a la provincia como una tierra en la que se ha hecho cine, se sigue haciendo y se fomenta para demostrar que Almería es tierra de cine.

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Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2013, en la sección Cultura


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