Martes 26 Setiembre 2017

Frente al ordenador. 

Así es como nos encontramos a diario los profesionales de medios de comunicación. Tenemos que escribir para locutar, subir a la web o llevar a imprenta aquello que los espectadores o lectores encontrarán en televisión, radio, periódicos e Internet. 

Un proceso que, cada vez, es menos sencillo. Durante ese período de tiempo se reciben llamadas, visitas a la mesa de personas de ‘rango’ superior que tratan intervenir en nuestro trabajo, etc. El periodista quisiera, entonces, encontrarse en una burbuja, mantenerse aislado y no sufrir interferencias que mermen la finalidad y objetivo que se persigue: informar, y bien. 

Aunque encontremos esos factores externos que tratan de interponerse entre el profesional y su ordenador, debemos obviarlos, espantarlos como si de una mosca que no para de molestar se tratase y continuar con nuestro cometido. Volver al origen de este trabajo y reducir todo aquello que disminuya la fuerza del mensaje entre el emisor y el receptor. 

Escribir, leer, volver a escribir, releer y dar por concluido nuestro texto cuando sólo nosotros estemos seguros de ello, con responsabilidad y profesionalidad. De eso sólo sabemos los periodistas.




Índice de esta sección

Nacer y refundarse en plena crisis


  

Francisco Molina


SGAE y sus cantadas


  

Sonia Arráez


Cuando la crisis entra por la puerta...


  

Evaristo Martínez


Últimas paladas en Sierro


  

Marta Rodríguez


`Gripe´, ...¡aaah!


  

María Medina


Maestro Falces


  

Pablo Juliá


Señor Doctor


  

Rosa Galán


La Oscuridad en el cerebro


  

Javier Pajarón


El juez que puso la cara a la justicia


  

Antonia S. Villanueva


La Legión cumple 90 años


  

Joaquín Tapia




Artículos de este autor

Maestro Falces


2011 | Sociedad y Cultura



Maestro Falces


Volver la vista atrás e intentar comprender el significado para la historia de la cultura de un Manuel Falces en la Almería de los años 70. Tarea difícil para mí a pesar de haber vivido en su tiempo. Y más difícil porque siempre admiré su capacidad visionaria, de quijote almeriense capaz de conseguir que las aspas de los molinos obedecieran el viento que Manolo le insuflaba. Nunca luchó contra ellos y los molinos se dejaron querer. ¿Que viene Cartier- Bresson a Almería? ¿Klein? ¿Abbas?, ¿Scianna?, pero, Manuel, ¿como lo haces?
Pues lo hizo, y con todas las de la ley. Y cuando en España se sacudía todavía el letargo amodorrado del tiempo cultural más cutre de la historia, aparece Falces, un visionario culto, haciendo lo más singular que se ha hecho en el mundo de la Fotografía. Y se trajo, no a Madrid, ni a Barcelona, sino a Almería, lo auténticamente representativo de la Cultura Fotográfica del mundo. Todavía no salgo de mi asombro lo que eso ha significado y significa en la actualidad.

Pero quizás este episodio pudiera parecer anecdótico si no se araña un poco la superficie de ese maravilloso globo que fue Imagina. Falces fue un rompedor con una idea muy clara de lo que quería hacer. Rompió con todas las singladuras, escuelas y movimientos. No se casó con nadie y trajo todo lo que importaba y creía significante. No hay un pasado anterior a Imagina. Solo un proyecto contemporáneo de exponer, desde lo público, las tendencias que existen en la Fotografía, sin adjetivarla ni priorizarla. Lo importante es crear Cultura.
No estuvo solo, lo animaron muchos porque Manuel Falces, sabía sumar y creo que nunca aprendió a restar. Y es amigo de sus amigos con los que siempre tuvo ternura a flor de piel: Valente, Suarez Japon, Ramón de Torres, Pablo Suarez, Carmen Calvo, Juan Carlos Asián, Carmen Vizcaino, Torresvela  y un larguísimo etcétera que termina en Matilde, su mujer, la comisaria de su obra y de su vida.
Lo hizo y además lo divulgó desde El País y desde cualquier tribuna que le dieran. Y nos dejó un legado clave: El Centro Andaluz de la Fotografía, nuestra casa, con un montón de invitados de aquí, de su tierra, y del mundo, porque como el decía, la Fotografía no tiene fronteras… Estamos siguiendo su legado porque sigue siendo de una actualidad rabiosa la que marcó sus inicios: Jorge Rueda o Perez Siquier, dos almerienses ilustres, junto a  la fotografía de  Nadav Kander o Wangqisong.

Aprendimos de Falces a saber cogerle la vuelta a las aspas de los molinos y a sumar.

Gracias Manolo.
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Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2011, en la sección Sociedad y Cultura
Palabras clave de este artículo: Falces  |  fotografía  |  paisajes  |  CAF


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