Martes 19 Noviembre 2019

Frente al ordenador. 

Así es como nos encontramos a diario los profesionales de medios de comunicación. Tenemos que escribir para locutar, subir a la web o llevar a imprenta aquello que los espectadores o lectores encontrarán en televisión, radio, periódicos e Internet. 

Un proceso que, cada vez, es menos sencillo. Durante ese período de tiempo se reciben llamadas, visitas a la mesa de personas de ‘rango’ superior que tratan intervenir en nuestro trabajo, etc. El periodista quisiera, entonces, encontrarse en una burbuja, mantenerse aislado y no sufrir interferencias que mermen la finalidad y objetivo que se persigue: informar, y bien. 

Aunque encontremos esos factores externos que tratan de interponerse entre el profesional y su ordenador, debemos obviarlos, espantarlos como si de una mosca que no para de molestar se tratase y continuar con nuestro cometido. Volver al origen de este trabajo y reducir todo aquello que disminuya la fuerza del mensaje entre el emisor y el receptor. 

Escribir, leer, volver a escribir, releer y dar por concluido nuestro texto cuando sólo nosotros estemos seguros de ello, con responsabilidad y profesionalidad. De eso sólo sabemos los periodistas.




Índice de esta sección

Vuelos que vienen y se van


  

Simón Ruiz


Camino al Puerto


  

Josefina Guerrero


244 millones de razones para ponerse de acuerdo


  

Óscar Lezameta


La carretera que devolverá la visibilidad


  

Isabel Fernández Molina


La trAVEsía por el desierto


  

Miguel Cárceles


Mesa de las Infraestructuras: Una entelequia posible


  

Covadonga Porrúa Rosa.




Artículos de este autor

Glorias y memorias de una ciudad deportiva


2008 | U.D. Almería de Primera



Caso Almería. Verdad incompleta


2007 | Sociedad



Vuelos que vienen y se van


2011 | Infraestructuras



La miel en los labios y Arenas


2013 | Política



Vuelos que vienen y se van


Vuelos que vienen y se van

 

Unos que vienen y otros que se van. Parte de la letra de la canción ‘La vida sigue igual’, de Julio Iglesias, puede resumir en muy pocas palabras qué ha pasado a lo largo del año 2010 en la provincia con las conexiones aéreas.

Quizá haya más saldo negativo que positivo en el balance del año pasado, pues la principal novedad que protagonizó el aeropuerto de Almería fue la puesta en servicio de la conexión aérea con la capital andaluza, con Sevilla.

Fue el 15 de enero de 2010 cuando aterrizaba en Almería el primero de los vuelos que llegaba desde la capital hispalense. A bordo viajaban destacados representantes de la Junta de Andalucía, encabezados por su presidente, José Antonio Griñán, y los consejeros de Turismo y Obras Públicas y Transportes, Luciano Alonso y Rosa Aguilar, respectivamente.

Después de muchos años reivindicando la reinstauración de esta comunicación aérea – los fastos del 92 también trajeron a Almería un pequeño avioncito para ir a la Expo y regresar en el mismo día -, la colaboración conjunta de las administraciones autonómica y central hizo posible el sueño, y el acuerdo que en su día se adoptó por unanimidad en el Parlamento andaluz: el vuelo Almería-Sevilla.

El balance que ha dejado 2010 ha sido satisfactorio para Air Nostrum, la operadora que realiza el servicio y que depende de Iberia. Los vueltos han tenido una ocupación media superior al 50 por ciento. Aunque el precio base por trayecto se fijó en un máximo de 124 horas, las ofertas promocionales han animado a muchos almerienses a viajar a Sevilla y a muchos sevillanos a conocer los encantos de parajes como los del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Los mismos parajes que han venido buscando a lo largo del año 2010 ciudadanos procedentes del aeropuerto de Barcelona, que se han topado de bruces con el monopolio de Air Nostrum. Fue a finales de junio cuando saltó a los titulares de los periódicos una de las noticias menos positivas en el ámbito de las conexiones aéreas almerienses. La compañía andaluza Andalus dejaba de operar en Almería después de meses ofertando servicios a Madrid y a la Ciudad Condal.

Andalus no ha podido superar los efectos de una gran crisis económica, que tuvo su reflejo en la falta de liquidez de los promotores de la compañía aérea, subvencionada parcialmente por la Junta de Andalucía mediante un préstamo participativo. Andalus fue el sueño de una noche de verano, que dejó a los almerienses con la miel en los labios pues nació para ofertar precios muy competitivos y acabó incluso con sus aeronaves precintadas en el aeropuerto.

Así las cosas, las comunicaciones aéreas a Madrid están ahora en manos de dos compañías, Air Nostrum y Ryanair, esta última de bajo coste, pero con horarios no muy comerciales en algunas ocasiones.

Despejado casi en su totalidad el camino para Iberia, o sea Air Nostrum, para volar a Madrid, los empresarios, representados a través de la confederación Asempal y de la Cámara de Comercio, han puesto el grito en el cielo porque el precio de los billetes ha subido de una manera considerable. Así, aún con más de tres semanas de antelación, un vuelo a Madrid con alta ocupación puede llegar a costar más de 400 euros, una cantidad equivalente en algunos casos a un vuelo internacional.

Tanto la Diputación Provincial como el Ayuntamiento de Almería han anunciado recientemente contactos con otras compañías aéreas, de bajo coste, para intentar convencerlas de las bondades que para ellas supondría entrar en el mercado almeriense, pero el año 2010 se fue y no dejó las ansiadas nuevas comunicaciones aéreas con la capital de España y con Barcelona. ¿Qué ocurrirá en 2011? Las esperanzas están depositadas en compañías como Vueling o Air Berlín.

Así las cosas, la crisis económica y otros factores han tenido efectos negativos en el balance de resultados de Aena en Almería, como se reconocía recientemente en el informe de operaciones del año 2010.

Según los últimos datos ofrecidos por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea, por las instalaciones almerienses pasaron un total de 787.000 pasajeros a lo largo del año 2010, casi un 1 por ciento menos que en el ejercicio anterior. Con ser negativo el dato, más lo fue el de años anteriores, ya que el aeropuerto de Almería llegó a superar el millón de pasajeros.

En el polo contrapuesto, el año 2010 trajo hasta Almería la finalización de las obras de ampliación de las terminales de entrada y salida del aeropuerto, un proyecto en el que el Ministerio de Fomento ha llegado a invertir alrededor de 37 millones de euros.

Con esa ampliación, según el subsecretario de Fomento, el almeriense Jesús Miranda Hita, el aeropuerto cuenta con infraestructuras capaces de soportar un tráfico anual de dos millones de pasajeros, pero para que se esa cifra se alcance es necesario que haya más conexiones aéreas, y, por ahora, no las hay, aunque todos las desean.

 

 

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Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2011, en la sección Infraestructuras
Palabras clave de este artículo: vuelos  |  aeropuerto  |  Almería  |  Ándalus


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