Portada diseñada por Quinita Villacampa. Obra finalista del certamen de obra gráfica "Día de la libertad de Prensa". 

La Asociación de la Prensa y la Escuela de Arte, convocaron el I Concurso de Obra Gráfica. El requisito imprescindible fue que todas las obras estuviesen inspiradas en el artículo 20 de la Constitución. La portada de este Anuario, finalista de dicho certamen, representa un ratón de ordenador arrastrado por una cadena de grandes dimensiones.



Índice de esta sección

Los medios ante la violencia de género


  

María del Mar Segura


Medios sin tacto


  

Ana López Otero


Una asignatura pendiente


  

Manuel Carretero


Informadores gráficos, trabajadores de segunda


  

Carlos Barba


El reto del quinto periódico


  

Alberto Gutiérrez


La mirada compartida del Consejo Audiovisual y los periodistas de Almería


  

Eduardo Castro


Multimedia, ¿multi... qué?


  

María del Mar Díez


Informando en precario


  

Blanca Aneas


A dos años de la TDT


  

Antonio Torres


Protagonistas de la Transición


  

María del Mar Blanco


Las viñetas de la discordia


  

Ana Almansa




Artículos de este autor

Los medios ante la violencia de género


2008 | Comunicación



Los medios ante la violencia de género


Los medios están rompiendo la espiral de silencio que existía con respecto a la violencia doméstica. La población española ha conocido el problema a través de los medios de comunicación. Pero éstos tienen dos intereses contrapuestos:

Respetar la seriedad de las noticias atendiendo a la gravedad de los hechos. Y, satisfacer su necesidad de atraer al máximo la atención del público, y eso es más fácil por la vía del sensacionalismo. El sensacionalismo es un aspecto que destaca cuando analizamos el tratamiento de las informaciones que los medios ofrecen de la violencia contra las mujeres. No es un problema en sí mismo pero ayuda a ocultar la realidad estructural y cotidiana de la violencia. Muchas veces los medios ocultan el carácter estructural de la violencia sin tener intención de ello. 

Otro elemento negativo es la visión terapéutica y compasiva de los agresores. A menudo los medios indagan en la vida y en el pasado de los agresores para encontrar traumas y experiencias infantiles que ayuden a explicar su comportamiento. También nos encontramos artículos o reportajes televisivos en los que se da el nombre completo e incluso fotografías de la víctima, mientras que el presunto agresor está mencionado con siglas que protegen su imagen. 

Debido a la complicación del tratamiento de estos temas, los profesionales de la información pueden recurrir a diferentes documentos con recomendaciones  como es el caso del informe De lo Privado a lo Público. Tratamiento informativo de la violencia doméstica contra las mujeres. (Instituto Oficial de Radio y Televisión Española, 2002). Este documento plantea que se acometa una reflexión sobre cómo en la prensa, radio, televisión, cine y publicidad, y en general toda la industria de la cultura, se detecta un constante goteo de imágenes y expresiones que alimentan ese patrón que muestra una visión deformada de la mujer como víctima, objeto débil y figura dominada y vicaria. Ello provoca que se formen actitudes en los telespectadores y, en general, en toda la gente a de a pie.

Los medios de comunicación tienen que eliminar los mensajes que contribuyen a crear un estereotipo femenino para poder afrontar con posibilidades de éxito el problema de la violencia que se ejerce contra las mujeres. Se trata de una tarea global que más allá de un enfoque correcto en una noticia sobre malos tratos. En el documento se apunta como necesaria la especialización y, por consiguiente, la formación, no sólo de las personas que trabajan con este tipo de noticias, sino de todas las personas que informan sobre ellas.

Otro rasgo observado es la pérdida de matices. No es aconsejable generalizar en este tipo de piezas. No todos los casos son iguales y su ubicación en los que se conoce como “violencia de género” o” violencia contra las mujeres” es la consecuencia final y no el punto de partida. 

Tampoco contribuyen a un buen tratamiento determinadas denuncias en programas de televisión a cargo de conocidos personajes del mundo del corazón, en un marco de frivolidad y espectáculo. Con la lucha por la audiencia como bandera, se cae con frecuencia en un “infoespectáculo” sin más aspiraciones.

Con respecto a la prensa, todavía en algunos casos se recurre al trazo grueso:  “le asestó 25 puñaladas”, “a sartenazos”…Con propuestas de esta índole se entra de lleno en el esquema de la noticia de sucesos con el riesgo de la trivialización  que ello supone.

También sería positivo dar buenas noticias, ya que éstas son tan útiles o más al ofrecer aportaciones eficaces para afrontar el problema: seguimiento de los casos, información sobre las asociaciones que trabajan por la igualdad, sentencias ejemplares…

En el Estudio del Instituto de Radio y Televisión explica que las informaciones sobre violencia de género no son noticias convencionales y, por tanto, deben valorarse “con las debidas cautelas”.

Hay que dejar claro que los malos tratos son un problema social y que la violencia contra las  mujeres  constituye un atentado contra el derecho a la vida, la dignidad y la integridad física y psíquica de las víctimas ; en definitiva una atentado contra ellas y sus derechos humanos.. Quienes lo padecen presentan un perfil que no se corresponde con las víctimas de un derecho aislado. No se pueden presentar como un crimen pasional ni como sucesos, por lo que subrayar las buenas relaciones de la pareja es un argumento que podía avalar la hipótesis del arrebato pasional. Hay que prestar atención a cómo se tratan los testimonios cercanos al agresor o la víctima.

MANUAL DE URGENCIA

 

  • Evitar los modelos de mujer que lesionen su dignidad.
  • Los malos tratos contra las mujeres atentan contra los derechos humanos.
  • No confundir el morbo con el interés social.
  • La violencia contra las mujeres no es un suceso, ni una noticia convencional, ni urgente. Lo urgente es resolver el problema.
  • No todas las fuentes informativas son fiables.
  • Dar información útil, asesorarse previamente.
  • Identificar la figura del agresor, respetar la dignidad de la víctima.
  • La imagen no lo es todo. No caer en el amarillismo.
  • Las cifras pueden referirse a distintas realidades: informarse y explicar.
  • Los estereotipos y los tópicos frivolizan y banalizan

 


 

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Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2008, en la sección Comunicación


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