Portada diseñada por Quinita Villacampa. Obra finalista del certamen de obra gráfica "Día de la libertad de Prensa". 

La Asociación de la Prensa y la Escuela de Arte, convocaron el I Concurso de Obra Gráfica. El requisito imprescindible fue que todas las obras estuviesen inspiradas en el artículo 20 de la Constitución. La portada de este Anuario, finalista de dicho certamen, representa un ratón de ordenador arrastrado por una cadena de grandes dimensiones.



Índice de esta sección

Un centenario olvidado


  

José Manuel Román


Cuando el balón es redondo o el fútbol hace justicia


  

Juanjo Aguilera


Roja marea en las calles


  

Noelia Mengíbar


Llegaron a Primera para quedarse


  

Javier Gómez Granados


Glorias y memorias de una ciudad deportiva


  

Simón Ruiz


Talante y talento. Perfil de Unai Emery


  

Juanjo García




Artículos de este autor

Juanma necesita ayuda


2009 | Sociedad



Roja marea en las calles


2008 | U.D. Almería de Primera



Roja marea en las calles


 

La ciudad estaba pendiente de un resultado. La cita era a las 18.00 en el Estadio de los Juegos Mediterráneos y el rival de la tarde llamada para la gloria de la U.d. Almería era la Ponferradina. Se respiraba un ambiente especial: en los balcones ondeaban banderas, los aficionados estaban ilusionados porque el equipo de su tierra podría regresar a Primera División y por primera vez en muchos años la ciudad se volcaba con un sueño, pronto conseguido.

Ese sábado 19 de mayo, todas las esperanzas estaban depositadas en un equipo, la plantilla del Almería. Era el día de alcanzar el objetivo de todos, del club, jugadores, directiva,… era el momento ideal. Por este motivo en los minutos iniciales del partido había tanta expectación no sólo en el Estadio sino también en bares, pub y hogares almerienses.

Los nervios se apoderaron de todos cuando apenas unos minutos después de comenzar el partido Rubén Vega adelantaba en el marcador a los leoneses. Sin embargo, los goles de Ortiz y Kalu Uche dieron pronto la vuelta al resultado. Dos goles que junto al tanto de Corona en la recta final del encuentro alzaban al Almería a la Primera División. Entre palmas, lágrimas y mucha emoción la ciudad al completo festejaba toda una hazaña que un club venido a más había conseguido con el esfuerzo de todos. A las ocho de esa memorable tarde calurosa de mayo Almería estallaba de júbilo. Quizás pase mucho tiempo hasta que de nuevo se repita tanta satisfacción como la que se vivió ese día.

Llegaba además la hora de la celebración. La ciudad se echó a la calle para vitorear a los héroes, una plantilla humilde que había devuelto la ilusión a muchos aficionados y amantes del deporte rey. Todo estaba preparado para el recorrido de los jugadores por las principales vías de la ciudad. Un autobús con los colores rojiblancos paseó al equipo desde la Plaza de la Estación Intermodal hasta la Plaza de las Velas. La marea humana formada tras el pitido final del partido llenó todos los rincones de la ciudad: barrios, calles y plazas.

Era además el momento de agradecer al club los buenos momentos que habían regalado durante toda la temporada a las miles de personas que habían seguido al Almería no solo en su estadio sino en muchos otros rincones de España.

Pero como en toda fiesta siempre hay alguien que se cuela y en este ocasión no fue una sino varias personas. El autobús de la celebración se llenó no solo de jugadores, equipo técnico y directiva, los políticos de nuestra ciudad y “agregados”, que contaban las horas para las elecciones municipales que se celebraban solo una semana después, vieron un filón para aprovechar los últimos instantes de campaña electoral. Era evidente que los medios de comunicación, los periodistas de la información diaria de club, tenían que estar porque eran además quienes luego lo plasmarían en prensa, radio y televisión. 

Cuando el bus del Almería bajaba el Paseo, la principal vía de la ciudad, muchos aficionados tenían que esforzar la vista para divisar en la parte de arriba a sus ídolos. Eso sí, a nuestros representantes políticos y “anexos” era fácil divisarlos festejando una fiesta que no era la suya. Porque ese 19 de mayo únicamente era el día de unos elegidos, los que conforman un club como la Unión Deportiva Almería. Por este motivo, el espectáculo bochornoso de “algunos” con los brazos en alto celebrando el ascenso no era de recibo.

Menos mal que en la recta final del festejo la voz fue solo de los protagonistas de la proeza, porque si no las más de 20.000 personas que acudieron a aplaudir a su equipo hubieran asistidos indemnes al cierre de campaña electoral.

En cualquier caso, Almería vivió un día inolvidable, unas horas que serán recordadas durante mucho tiempo en los anales de nuestra historia más cercana por la alegría que 11 héroes, más equipo técnico y directiva, nos regalaron una tarde de mayo.


 

Compartir

Este artículo fue publicado originalmente en el Anuario Crítico de Almería 2008, en la sección U.D. Almería de Primera


Si desea realizar un comentario sobre este artículo, recuerde hacerlo siendo respetuoso. Su comentario será validado por el administrador del sitio y publicado siempre que no sea ofensivo para el autor o lector de este artículo.


Autor

Web

Correo

Texto


Los textos recogidos en esta edición digital pertenecen a las ediciones publicadas, en sus respectivos años, del Anuario Crítico de la Asociación de Periodistas y Asociación de la Prensa de Almería | Para ponerse en contacto con nosotros o notificar algún tipo de abuso realizado en los comentarios de los textos publicados, puede escribir a nuestro email info@anuariocritico.es | También puede visitar nuestra web
Página subvencionada por la Diputación Provincial de Almería
Asociación de Periodistas | Asociación de la Prensa de Almería | Pz. San Sebastián, 5, G. Comercial Edf. Concordia, 1,1. 04003 Almería. | © Copyright 2009